¿Cuáles son los desencadenantes principales y su relación con traumatismos?
Los traumatismos en la región craneal juegan un papel determinante en el ingreso de agentes patógenos. Tras un traumatismo craneoencefálico grave, la integridad ósea y de las meninges puede verse comprometida, facilitando la colonización bacteriana. Un escenario similar, aunque de origen vascular y no infeccioso, ocurre cuando se requiere una intervención rápida ante complicaciones hemorrágicas severas, tales como un hematoma subdural o un hematoma epidural agudo, donde preservar la esterilidad y la presión intracraneal es vital. Asimismo, el desarrollo anormal del tejido óseo o nervioso desde el nacimiento, derivado de malformaciones congénitas del cerebro, puede predisponer a ciertas cavidades a acumular fluidos propensos a la contaminación biológica si no se atienden de manera oportuna.
